Alberto Linero
Señor mío y Dios mío, el día pasó, y ahora solo queda lo que fue… y lo que soy.
Hoy, como Pedro el Apóstol, también tuve mis negaciones. No fueron dramáticas, pero fueron reales: en una palabra, que no dije, en un gesto que evité, en una verdad que postergué.
No quiero esconderlas, las pongo aquí, tal como son, pero tampoco quiero quedarme en ellas, porque sé que tu forma de mirarme no pasa primero por mi error, sino por mi posibilidad.
Tú no te alejas ni te retiras cuando fallo, al contrario, te acercas más.
Enséñame a hacer lo mismo conmigo: a no endurecerme por lo que no logré, a no definirme por mis caídas, sino que pueda aprender sin perder la ternura conmigo mismo.
Y voy a descansar en la verdad profunda que, incluso en mis negaciones, sigo siendo amado.
Que mañana, como Pedro, pueda volver a empezar.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe✍.
JUNIO:
Lema: “Este es mi cuepo que se entrega por ustedes” (Lc 22,19).
Valor: "Amor abnegado"





