Alberto Linero

 

 

Señor mío y Dios mío, ahora que ha llegado la noche vengo a buscar en Ti el descanso y la paz que el mundo no me puede dar.

 

Te alabo y te bendigo porque hoy me has mostrado que no necesito estar perfecto para ser amado por Ti y que mis debilidades son el lugar donde más se manifiesta tu fuerza.

 

Tomo ahora lo que Pablo dice: «te basta mi gracia», sí, solo Tú puedes sanar mis recuerdos y esas áreas de mi ser que aún me duelen, me invitas a aceptarlas con amor y sin etiquetas de fracaso.

 

Aceptar mi presente es la clave para liberar mi futuro de toda amargura y desesperación.

 

No quiero pelear contra mi realidad sino aceptarla, tomarla como espacio de crecimiento para voltearla.

 

Permite que mañana tenga el corazón lleno de la alegría de reconocerme valioso, fuerte, valiente y bendecido.

 

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

 

Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe.

JUNIO:

Lema: “Este es mi cuepo que se entrega por ustedes” (Lc 22,19).

Valor: "Amor abnegado"

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