Alberto Linero

 


 

Señor mío y Dios mío, esta noche pongo en tus manos a todas las personas que son excluidas solo por el hecho de ser distintas, pongo en tus amorosas manos a las personas que no están en su tierra, pues yo sé cuán difícil es adaptarse a una ciudad distinta a la suya.

 

 A mí, sáname de todas las heridas que hay en mi ser y que me hacen ser excluyente con algunas personas, que pueda sentirme en paz conmigo mismo y de esa manera pueda aceptar y comprender a todas las personas con las que me relaciono.

 

 No dejes que mis miedos se vuelvan puyas que hieran a los demás.

 

Dame la paz de tu Espíritu para saber relacionarme con aquellos que piensan distinto a mí y que tienen otras maneras de hacer la vida.

 

Contigo la vida sí tiene sentido y eso nos empuja a ser felices.

Todo está en tus manos, mi Dios.

 

Confío en que todo estará bien porque Tú estás en mi vida.

 

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

 

Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe.