Alberto Linero
Señor mío y Dios mío, llega la noche y con ella, la verdad.
Se acaban los roles, las exigencias, las respuestas rápidas.
Quedo yo, con lo que fue este día.
Miro lo que salió bien, lo que no, lo que di, lo que me guardé.
Y, en lugar de juzgarme, intento comprenderme.
Hoy hubo momentos en los que amé mejor y otros en los que me cerré.
No los niego, los abrazo como parte del camino.
Ahora, quiero descansar en lo que soy, en proceso. Si algo me dolió, lo dejo aquí.
Si algo me alegró, lo agradezco. Si algo quedó pendiente, lo suelto por ahora, retomo mañana.
Enséñame a no endurecer el corazón por lo vivido, a no volverme amargado por lo que no resultó.
Y, mientras descanso, que también el alma encuentre su lugar: no en la exigencia, sino en la paz.
Esa paz sencilla de saber que la vida sigue, y que yo también puedo seguir.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe✍.
JUNIO:
Lema: “Este es mi cuepo que se entrega por ustedes” (Lc 22,19).
Valor: "Amor abnegado"





