Alberto Linero

 

 

Señor mío y Dios mío, gracias por este día. Hoy intenté vivir sin quejarme… y me di cuenta de lo difícil que es. Las ganas de hablar mal, de señalar y de repetir lo mismo de siempre me visitaron muchas veces.

 

Pero también me di cuenta que no me hace bien, porque la queja me roba energía y me aleja de la paz que Tú quieres darme.

 

Te pido que me ayudes a vivir con más conciencia y que cuando me encuentre atrapado en la costumbre de quejarme, me recuerdes que soy libre, que tengo fuerza, que puedo actuar con amor y lucidez.

 

Hoy entendí que callar una queja puede ser la mejor manera para abrir un espacio para escucharte mejor. Gracias por las pequeñas victorias de este día, por mostrarme que la serenidad no viene de afuera, sino de una decisión interior.

 

Me siento amado por Ti y por eso descanso sereno.

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén…

 

¡Es tu fuerza la que me levanta, Señor!

 

“Como María seamos peregrinos de ESPERANZA”.

DICIEMBRE:

Lema: “Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20).

Valor: "Felicidad Eterna"

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