Por Esmirna Gómez

Santo Domingo Este.– En el marco de la Eucaristía del II Domingo del Tiempo de Navidad, la Catedral Stella Maris fue escenario de una solemne celebración presidida por Monseñor Manuel Antonio Ruiz, quien llamó a los fieles a iniciar el año 2026 con una decisión clara y firme: orientar la vida hacia Jesucristo y asumir con seriedad el llamado a la santidad.
La misa fue concelebrada por los sacerdotes P. Alejandro Valera, P. Domingo Vásquez, P. Ernesto Carrión y P. Germán Díaz, con la participación de los diáconos Jesús Alberto de la Cruz Familia, diácono transitorio, de Stella Maris, y Franklin, diácono permanente, de la Parroquia Santo Domingo de Guzmán, junto a una amplia comunidad de fieles.
Durante su homilía, Monseñor Ruiz reflexionó a partir del Evangelio de San Juan, destacando el misterio del Verbo Encarnado como el centro de todo lo celebrado en el tiempo de Navidad. Recordó que Dios salió al encuentro de la humanidad para transformarla, pero advirtió que, aun cuando “vino a los suyos”, muchos no lo reconocieron ni lo recibieron.
El obispo lamentó que, en medio de fiestas, celebraciones, Jesucristo sea frecuentemente dejado de lado, a pesar de ser el verdadero protagonista de la Navidad, No obstante, subrayó que quienes sí lo acogen reciben “gracia tras gracia” y se convierten en privilegiados por conocer al Señor, vivir la fe con profundidad.
Asimismo, exhortó a los presentes a asumir la responsabilidad de ser testigos de la luz, siguiendo el ejemplo de Juan el Bautista. Recordó que, según el apóstol Pablo, Dios eligió a cada persona desde antes de la creación del mundo con un propósito definido: ser Santos e irreprochables.
Monseñor Ruiz resaltó la sabiduría como elemento esencial para orientar correctamente los dones, talentos, recursos que Dios concede. Señaló que no basta con poseer bienes materiales, capacidades o títulos académicos si no se sabe qué hacer con ellos a la luz de la fe.
Al referirse al inicio del nuevo año, animó a los fieles a asumir un compromiso personal, concreto con la santidad, organizando la vida con metas espirituales claras, realistas. Indicó que este testimonio comienza en el hogar, se proyecta a la sociedad, generando paz, alegría y esperanza.
Finalmente, invitó a no dejar este propósito solo en la mente, sino a escribirlo y convertirlo en un plan de vida, para que el 2026 sea verdaderamente un año de conversión, crecimiento espiritual, entrega total a Dios.
La celebración concluyó con una renovada invitación a vivir este nuevo año como un tiempo decisivo, poniendo el corazón, la mente, la vida al servicio de Jesucristo y caminando con determinación hacia la santidad.

ENERO:
Lema: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti” (Lc 1,35).
Valor: "María, modelo para el batizado"





