Alberto Linero

 

 

Señor mío y Dios mío, gracias por cada gesto que hoy me hizo bien, por los detalles que tocaron el corazón. Gracias, si alguien me ofreció su tiempo, su ternura.

 

Gracias, si pude hacer algo que alivió. Y, si no lo hice, no me dejes justificarlo, recuérdame que siempre se puede dar algo, aunque parezca mínimo, que no se trata de cantidad, sino de verdad.

 

Esta noche descanso con la intención de ser más generoso mañana, de estar más atento, de dar sin miedo y, también, de recibir sin cerrar el corazón. Quédate conmigo, no permitas que se endurezca mi corazón.

 

Si lastimé, si estuve ausente cuando alguien me necesitaba, dame oportunidad de reparar, no me dejes hacerme el ciego ante lo que sí puedo hacer. Enséñame a valorar lo que los otros dan con esfuerzo. Y que mañana, al despertar, tenga el deseo sincero de hacer el bien.

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

 

¡Es tu fuerza la que me levanta, Señor!

 

“Como María seamos peregrinos de ESPERANZA”.

 DICIEMBRE:

Lema: “Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20).

Valor: "Felicidad Eterna"

Lecturas      Homilías     Moniciones       Oración de la noche