Alberto Linero 


 

Señor mío y Dios mío, antes de cerrar los ojos, vengo a entregarte mis cansancios y mis alegrías, aprovecho para darte gracias por haberme cuidado en medio de todas las vueltas que dio mi jornada.

 

Al llegar la noche, quiero poner en tus manos los enredos que no pude resolver y las situaciones que se salieron de mis planes.

Te pido que sanes mi mente de la preocupación y que me permitas descansar con la certeza que Tú sigues obrando, aunque yo no lo vea.

 

Gracias por recordarme que no necesito ser perfecto ni tenerlo todo en orden para ser amado por Ti.

 

Te suplico que bendigas mi sueño y que quites de mi corazón el peso de querer resolverlo todo por mis propias fuerzas.

 

Me abandono en tu paz, aceptando la vida tal como es y confiando en que mañana me darás la luz necesaria para seguir adelante con fe.

 

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

 

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que mora en nosotros, ¡aleluya!

 

Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe.

Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe.

MAYO:

Lema: “Y todo lo que hagan, háganlo de corazón” (Col 3,23).

Valor: "Trabajo"

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