Alberto Linero
Señor mío y Dios mío, se apaga el ruido del día y quedamos Tú y yo, sin disfraces, sin agendas, sin la obligación de demostrar nada. Aquí traigo lo vivido: lo que salió bien y lo que no supe hacer mejor, las palabras, los silencios, las decisiones y los intentos… todo honesto que nadie vio.
No vengo a justificarme ni a castigarme, vengo a descansar, a dejar de cargar con lo que ya no puedo cambiar y a confiarte lo que aun no entiendo.
Si hoy herí, enséñame a reparar; si hoy me cerré, ayúdame a volver a abrirme; si hoy me perdí, quédate conmigo en este cansancio para repararme. Gracias por lo pequeño: por una mirada sincera, por un gesto gratuito, por haber llegado hasta aquí a pesar de todo.
Que esta noche me devuelva la calma, no como olvido, sino como reconciliación.
Mañana será otro intento.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe✍.
ABRIL:
Lema: “No está aquí, pues ha resucitdo” (Mt 28,6).
Valor: "Alegría Pascual"





