Alberto Linero

 

 

Señor mío y Dios mío, a lo largo de este día he caminado entre certezas y dudas.

 

Tú sabes, mi Dios, que no siempre supe reconocerte. A veces pedí pruebas, otras veces simplemente seguí adelante sin preguntarte nada.

 

Pero aquí estoy, con lo que soy y con lo que no logré ser hoy.

Si en algún momento dudé de más, no lo tomes como rechazo, sino como deseo de encontrarte de verdad. Y si en algo te encontré —aunque haya sido pequeño— ayúdame a guardarlo como una certeza que sostiene.

 

Enséñame a descansar sin tener todas las respuestas, a confiar sin verlo todo claro, a creer no desde la obligación, sino desde el encuentro.

 

Y que, incluso en la oscuridad, pueda seguir diciendo en lo profundo con el amor y la confianza de siempre: Señor mío y Dios mío.

 

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

 

Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe.

 JULIO:

Lema: “Padre Nuestro” (Mt 6,9).

Valor: "Paternidad Divina"

Lecturas      Homilías     Moniciones       Oración de la noche