Sor Laidys A. Peguero Rodríguez, HCCS.

-Tú me decías: “mi vida está llena, soy plenamente feliz” y yo te respondía: ¿De verdad lo crees?

Me dijiste entonces: _ ¿No lo vez, acaso?

-“Tengo todo lo que quiero. He alcanzado los sueños y metas que me había propuesto. Tengo cientos de seguidores en mis redes sociales, que siguen todas mis publicaciones. Saben todo de mí, mi forma de vestir, mis dietas, si estoy triste, mis fiestas, mis amores, hasta mis fracasos amorosos, los lugares que visito, mi cerveza favorita y lo que hago al despertar, todo a través de mis publicaciones, a las cuales le dan like y comentan lo que quiero escuchar a cada momento.

-Yo te escuchaba con atención, mientras describías como eras amada y seguida por tantas personas. Entonces te pregunté: -Después de tener todo eso, ¿qué te falta?

-Tu silencio y el sentimiento en lo profundo de tu mirada, me dio la respuesta.

Reflexión: no importa cuántos seguidores tengas en tus redes sociales, o si llegaste a los 5000 contactos. No importa cuántos emojis, comentarios o reacciones ellos tengan para tus publicaciones. Lo que realmente importa es lo que eres en verdad. Tener seguidores, cientos de ellos, no es malo, lo dañino es que termines siendo lo que otros quieren de ti, que termines sin asumir tus debilidades y errores, por acoger y dar vida al personaje perfecto que otros quieren que seas.

Cuando digo asumir, me refiero a verte tal cual eres, con muchas virtudes y capacidades, pero también con defectos y debilidades, los cuales es necesario moldear, pues te dañan y dañan a otros.

Para trabajar tu interior, necesitas tener la valentía de entrar a los lugares más oscuros de tu corazón, pedirle a Dios que ilumine esos lugares con su gracia, para que viendo claro tus pecados, puedas reemprender el camino hacia la conversión.

Una vida vacía es aquella que va mostrando en apariencia lo que quiere ser y no es, en lugar de ser coherente, además de valiente, para trabajar y despojarse de aquello que no la deja desvelar la belleza original que Dios soñó para ella.

Que tu esté llena de:

Gracia

Esperanza

Y humildad

Gracia para caminar según el querer de Dios y hacer siempre su voluntad que es la mejor.

Esperanza para soñar, creer y para caminar cada día con ánimo, los pies en la tierra y corazón en lo que no perece, la vida eterna.

Humildad para acercarte al que es la luz, la vida, el amor y poner toda tu vida en sus manos, confiando en que su misericordia y amor por ti, nunca se acaban, que siempre te espera para recibirte y hacer fiesta porque vuelves a él después de haberte alejado.

Para Dios eres su obra maestra

 

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