Alberto Linero

 

 

Señor mío y Dios mío, gracias por todo lo vivido en este día.

 

 Gracias por tus palabras que recorrieron mi ser para llenarme de paz, salud, fuerza y ánimo.

 

 Gracias por tu compañía que experimenté en todo momento, sobre todo, en aquellos en los que había dificultades y problemas.

 

 Gracias por tu mano que me levantó cuando caí y me impulsó a seguir adelante.

 

 Gracias por las palabras que ahora pronuncias para mí en el corazón, que sirven de serenidad, calma, fortaleza y me empujan a no dejarme destruir por ninguna situación.

 

 Te amo y duermo en tu presencia con la seguridad de tu protección. Gracias por cada bendición que me has preparado para mañana, las voy a recibir con apertura y fe. Mi Dios, siento tu presencia y tu amor en este momento y por eso descanso totalmente. Te amo.

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.  Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.  Amén.

 

Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe.

  AGOSTO

Lema: “Hemos sido regenerados por el batutismo” (Rom 6,4).

Valor: "REGENERADOS"

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