Alberto Linero
Señor mío y Dios mío, mira… acá está todo lo que viví hoy: lo bueno, lo complejo y lo que no supe resolver.
Gracias por cada alegría y también por cada reto, porque sé que en todo estuviste presente cuidándome. En este momento de silencio decido soltar este día y no aferrarme a nada de lo que pasó… y permito que el tiempo fluya…
Te entrego mis preocupaciones, dame paciencia ante las que no puedo resolver; así puedo descansar sabiéndome amado por un Dios poderoso. Perdona mis fallas y limpia mi corazón de cualquier apego que me quite la paz o me impida dormir tranquilo.
Cierro los ojos con la seguridad que mañana me levantarás con nuevas fuerzas y nuevas bendiciones, porque tu misericordia se renueva cada mañana. Te entrego mis pensamientos, Tú los conoces. Con eso me duermo tranquilo.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe✍.






