Alberto Linero
Señor mío y Dios mío, gracias por re-crearme.
Sí, gracias por hacerme nuevo, por ayudarme a organizar mi existencia.
Y un corazón limpio es lo que necesito, por eso, yo digo como el salmista: «Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. Hazme oír el gozo y la alegría».
Y con esa oración voy a descansar, que mi alma, mi mente, mi corazón se aquieten y hasta en mi sueño inculques sabiduría, para que mañana despierte con la firme tarea de construir, amar, servir.
Tú, al volver a crearme, organizas mi ser, no me dejas a mi suerte, sino que pones tus dones en mí y me animas cada día a salir adelante.
Gracias por ser mi creador y dueño de mi vida.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe✍.
SEPTIEMBRE
Lema: “Y levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: "EFETÁ" que significa ábrete” (Mc 7,34).
Valor: "EFETÁ"





