Alberto Linero
Señor mío y Dios mío, vuelvo a Ti acompañado por María, ella que guardaba los acontecimientos en su corazón y los meditaba delante de Dios.
Antes de descansar, quiero darte gracias por todo lo que me ayudó a crecer.
Gracias por las veces en que pude escuchar tu voz y responder con generosidad.
Y perdóname cuando el ruido de mis preocupaciones fue más fuerte que tu invitación al amor.
María escuchó tu Palabra aun cuando no entendía completamente el camino que tenía delante.
Permaneció fiel en la alegría de Belén y también en el dolor del Calvario.
Enséñame esa fidelidad serena que no depende de las circunstancias, sino de la confianza.
Esta noche dejo en tus manos lo que viví, lo que salió bien y lo que quedó pendiente; lo que me llenó de esperanza y aquello que todavía me preocupa.
Ayúdame a descubrirte.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe✍.
AGOSTO
Lema: “Hemos sido regenerados por el batutismo” (Rom 6,4).
Valor: "REGENERADOS"





