Alberto Linero
Señor mío y Dios mío, la noche apaga los ruidos de la ciudad y quiero que también apague los ruidos interiores de mi mente y mi corazón.
Quiero estar en silencio para escucharte, para saber qué quieres de mí, para encontrar en Ti las fuerzas que me impulsan a seguir adelante.
Sí, mi Dios, quiero en este momento sentir que mi vida se llena de paz y serenidad, que en todos los rincones de mi ser se hace presente la confianza y el amor.
Y te pido me ayudes a enamorarme más de tu Palabra, esa que es más cortante que espada de dos filos y penetra hasta lo más profundo del corazón (Heb 4,12), yo quiero ser terreno fértil para que la semilla de tu Palabra germine y dé abundante fruto. Te entrego mi sueño como una expresión de alabanza.
Que los latidos de mi corazón sean expresión de mi amor por Ti.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Con María de La Altagracia, renacidos en el Bautismo, caminamos en la Fe✍.






